Nicolás Leoz y Eugenio Figueredo.. Nicolás Leoz y Eugenio Figueredo..

Un partido comprado

El escándalo de la FIFA tiene como uno de sus ejes centrales los sobornos que recibieron las autoridades de la Conmebol a la hora de otorgar los derechos televisivos de las próximas tres Copas Américas.

 

La investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos que tiene en jaque a las autoridades más importantes de la FIFA –bueno, a casi todas- tiene varias páginas dedicadas a los sobornos que recibieron las autoridades de la Conmebol durante las negociaciones por los derechos televisivos de la Copa América.

El documento que detalla la investigación es increíblemente profundo y, aun cuando opta por mencionar a varias figuras con el término "Conspirador #X", la mayoría son fácilmente identificables. Quizás lo más grosero de los casos groseros de corrupción que repasa la investigación es la osadía o falta de sentido común de los criminales involucrados.

La sutileza no fue nunca el fuerte de hombres como Nicolás Leoz, el expresidente de la Conmebol, quien llegó a reclamar el título de "Sir" de parte del Reino Unido para entonces sí dar su voto para que la Copa del Mundo se jugase en Inglaterra. En esta oportunidad el paraguayo no tuvo suerte, pero un breve repaso por sus oficinas demuestra que no era un hombre acostumbrado a escuchar "no". Leoz es uno de los 14 imputados.

EL TURBIO CAMINO DE TRAFFIC A DATISA

"Los sobornos fueron pedidos una y otra vez, año tras año, torneo tras torneo", subrayó Loretta Lynch, la procuradora General de EEUU, durante la conferencia de prensa en la que se presentó la acusación.

El sistemático sistema de soborno tiene como figuras a varios individuos pasados y presentes de la Conmebol y las empresas propietarias de los derechos televisivos del fútbol continental. Entre los acusados se cuentan los empresarios argentinos Alejandro Burzaco, propietario de la empresa Torneos y Competencia, Hugo y Mariano Jinkis, presidentes de Full Play.

Según detalla la investigación, "entre 2009 y 2010, un grupo de seis presidentes de las asociaciones menos poderosas de la Conmebol formaron un bloque para controlar las decisiones comerciales de la federación (…)El bloque fue liderado por el Co-Conspirador #24, quien tenía estrechas relaciones con la empresa Full Play, de los acusados Hugo y Mariano Jinkis; y el Co-Conspirador #25, quien era cercano al detenido Rafael Esquivel (presidente de la Federación Venezolana de Fútbol)".

Luego de la formación del grupo, Full Play adquiere los derechos de TV y marketing para las Copas Américas 2015, 2019 y 2023, lo que llevó a Traffic –la propietaria previa de los derechos y con su propia historia oscura- a demandar a la Conmebol y a Full Play. El juicio se realizó en Florida y se saldó, en junio de 2013, con un acuerdo en el cual José Hawilla, el Co-Conspirador #2 y dueño de Traffic, comenzó a negociar con los Jinkis y con Burzaco, quien a esta altura negociaba para unir a Torneos con Full Play para la emisión de la Copa América.

Las reuniones fueron exitosas: Traffic dejó de lado la denuncia, pagó su parte y se unió a la nueva empresa, formada junto a Full Play y Torneos, llamada Datisa S.A., con sede en Montevideo. ¿El elemento clave de la negociación? Hawilla aceptó colaborar con su parte de los sobornos: "un aporte de US$ 10 millones".

Datisa firmó el acuerdo con la Conmebol en mayo del año pasado por un monto de US$ 317,5 millones (US$ 75 millones por la Copa de 2015, US$ 77,5 millones por la 2016, US$ 80 millones por la de 2019 y US$ 85 millones por la de 2023, según detalla el documento).

El monto de los sobornos también fue importante: US$ 20 millones por la firma del contrato y otros tanto por cada una de las Copas Américas.

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