La política y los deporte brasileños van de la mano al precipicio Foto: Agência AP

La política y los deporte brasileños van de la mano al precipicio

Nada más parecido a la política que el deporte brasileño.

 

El día martes 5 de septiembre, fue de escándalo en Salvador, con la incautación de una cantidad millonaria en un apartamento que sería utilizado por Geddel Vieira Lima, ex ministro de la Secretaría del Gobierno de Michel Temer.

También fue de vergüenza para el Comité Olímpico de Brasil, que vio la Policía Federal realizar un procedimiento para la búsqueda y aprehensión en su sede y en la casa del presidente Nuzman.

El dirigente es sospechoso de participar en el pago de sobornos para la elección de Río como sede de los Juegos Olímpicos. Nuzman tuvo que entregar el dinero y pasaporte y no podrá participar en la Asamblea General del Comité Olímpico

Internacional, la semana que viene en Perú, para ratificar París y Los Ángeles como sedes de los Juegos de 2024 y 2028. Hace un año, Nuzman estaba en el foco de atención, y por un buen motivo. Por primera vez un dirigente había acumulado el cargo de presidente del comité olímpico del país sede, Brasil, y del comité organizador del evento.

Deportivamente hablando, Río 2016 fue un éxito. Nuzman habló en la fiesta de clausura y, aparte de la bandera nacional de "rojo" y amarillo ", nada parecía comprometer su desempeño como organizador del evento.

Llegado a este punto del año, y el Cómité tiene que hacer frente a deuda de más de R$ 130 millones dejados por la organización de los Juegos. No bastaría eso, Nuzman se iguala a Marco Polo del Nero. La condición de los dos principales dirigentes del deporte es que no pueden viajar. Uno para no convertirse en fugitivo. Otro, por temer ser detenido en el exterior. Triste la suerte del el deporte y la política de Brasil.

Nota: Máquina do Esporte

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